ya se cerró aquel tuyo y mío con la nostalgia
de un rato de un movimiento arrítmico sudado
la perversión de no recordarte jamás hasta que me llames
arrepentidos ángeles propongas arrebatarme unos minutos
de piel de sangre de eternidad fácil higiénica ya sonaste
quizá me apresure a tu encuentro o me distraiga el ímpetu
del gasoil o del poema y nunca te diga hasta las nueve.