La complejidad


temprano sin apenas testimonio ni ganas de disfrazarse

una vez más el cansancio desempolvado de los restos

por la piel fría me conmuevo ante el sereno esbozo

de retratistas cuerdos a sueldo de enfocados gustosos

presos de líneas se maravilla por completo de sí mismo

con grandes ojos se mide y se saluda, por descontado

sufre en su espejo la sed de lo eterno se pierde

en la memoria de lo estático maría desde las taquillas

del auditorio exhibe la torpeza del hallazgo hiena

más aún ese rubén que la observa seguro y sencillamente

corre como nadie fulminada disuelta

en la marea el desordenado robo de la conciencia.